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domingo, 3 de diciembre de 2017

"Mallorcària: tienda de vinos y productos locales

mallorca_food_wineEn pleno centro histórico de Palma, más concretamente en el Carrer de Santa Eulalia, junto a la iglesia que lleva su nombre, encontramos Mallorcària: una vinacoteca especializada en vinos mallorquines provenientes de pequeñas y medianas bodegas de Mallorca, aunque también podemos encontrar vinos tanto de la Península como del extranjero (Francia, Alemania, etc.) de una calidad excepcional.

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Mallorcàrianace con la finalidad de convertirse en todo un referente para todas aquellas personas que deseen conocer el producto local y de calidad de nuestra tierra, ofreciendo así catas de vino acompañadas de una selección de productos locales para completar la experiencia. Además su dueño, Xavier Borrás, nos hablará largo y tendido sobre el vino de Mallorca y nos dará todo tipo de detalles sobre aquellos vinos que estamos saboreando. Para poder vivir esta fantástica experiencia es imprescindible haber reservado previamente.

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También tiene un espacio donde está expuesta una selección muy original y variada de vinos de todo el mundo. Además de vinos, podemos encontrar aceites de oliva virgen extra artesanales, almendras, confituras, patés, sales, licores, etc., todos ellos elaborados en la isla. Y, además, cada miércoles descorchan un vino que puedes degustar al visitarlos a lo largo de la semana.

Mallorcària es, sin duda alguna, un pequeño gran rincón en el centro de Palma en el que poder adentrarte en la cultura vinícola de nuestra tierra.

Para más información y reservas, no dudes en visitar su página web y redes sociales para seguir todas las novedades de Mallorcària.



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Virginia Leal © 2017

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domingo, 26 de marzo de 2017

Experiencia gastronómica con Tomeu Arbona de "Fornet de La Soca"

El pasado 23 de marzo tuvo lugar una de las experiencias gastronómicas más originales y exquisitas de Palma y, me aventuro a decir también, de la isla. Una veintena de personas tuvimos el privilegio de ser invitados por el prestigioso cocinero y repostero Tomeu Arbona, propietario de “El Fornet de la Soca”, en su obrador o, lo que es lo mismo, su taller de arqueología gastronómica, para disfrutar de una íntima velada repleta de sorpresas.

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Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de arqueología gastronómica?. Pues, como su propio nombre indica: a recuperar las recetas tradicionales de un lugar de los siglos pasados que han quedado en el olvido como si de restos arqueológicos se trataran. Es lo que precisamente ha hecho y está haciendo Tomeu Arbona con la cocina y repostería tradicional mallorquina de los siglos XVII-XVIII.

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Citados por las organizadoras Tina Codina y María Gómez en las escaleras de la iglesia de Santa Eulalia, nos reunimos todos los comensales para comenzar nuestra experiencia con una introductoria visita guiada por algunos de los patios señoriales de Palma. Esto era solo el aperitivo de lo que nos íbamos a encontrar más adelante. Nuestra guía, Tina Codina, de “Tres. Serveis Culturals”, nos hizo una introducción para contextualizar nuestra experiencia de “Las cocinas de Pascua en las casas señoriales de Palma”. Para vivir la experiencia como un auténtico señor, primero teníamos que entender cómo era la vida y costumbres de éstos. Estas casas eran la residencia de la aristocracia de Palma. Los propietarios tenían el poder adquisitivo suficiente para tener una legión de trabajadores a su servicio para mantener la casa. Este elevado número de personas incluía el personal de cocina, lo cual permitía que pudieran innovar en el recetario mallorquín. Había un criado en la casa que se encargaba de hacer la compra en el mercado dónde podía comprar productos que venían directamente del campo.


Por tanto, se podría decir que el esplendor gastronómico de Palma y también de Mallorca, se da gracias a una clase social con un alto poder adquisitivo que podía permitirse el lujo de experimentar con la comida tantas veces como fuera necesario para satisfacer su paladar. Tanto es así, que en Semana Santa se elaboraban comidas de hasta siete platos y en Navidad se ofrecía un menú para cada una de las fiestas.

Concluida nuestra breve ruta, nos dirigimos directamente al antiguo obrador del antiguo forn de “Sa Llotgeta”, situado en la calle del mismo nombre. Allí nos esperaba Tomeu Arbona con todo el equipo de “El Fornet de Sa Soca” para deleitarnos con un menú degustación digno de señores del S.XVIII. Sentados bajo un techo con más de 300 años de historia, Tomeu nos transportó por unos instantes a una antigua cocina señorial mientras elaboraba, al son de una “tonada” (canción popular mallorquina muy popular entre el campesinado), lo que iba a ser nuestro menú esa noche.

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Este delicioso menú fue servido acompañado de explicaciones y un “show cooking” por parte Tomeu y su equipo, atentos y serviciales en todo momento. Los platos que pudimos degustar fueron los siguientes:

jonquet


Coca de Cuaresma
Bocadito de coca de verduras con jonquillo que le daba un sabor de mar único y exclusivo.



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Bajocada de habas tiernas con estopeta de arenque
Entrante de vainas perfectamente cocinadas, tiernas y muy gustosas, acompañadas de un toque de arenque.



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Sopa de pescado con lenguas del Papa
Bolitas de pescado recubiertas de verduras y asentadas sobre una base de llonguet (pan tradicional de Palma) acompañadas de un delicioso caldo de pescado con un intenso toque de anís. Uno de los platos estrella del menú.


empanada


Empanada dulce de Can Olesa con cabello de ángel
Empanada con masa dulce rellena de carne y cabello de ángel (dulce de calabaza) en la base. Un plato de auténticos contrastes.



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Guisado de cordero con ensaimada
Guiso de cordero con verduras de temporada coronado con nuestra tradicional ensaimada mallorquina. Por increíble que parezca, el contraste de sabores era único y exclusivo. Sin duda, la sorpresa de la noche.


rubiol_requeson


Requesón de oveja roja y rubiolet con confitura de yema
Postre de requesón autóctono acompañado de un crujiente hojaldre relleno de confitura de yema.



Fue una noche caracterizada por una ambientación única y exclusiva que solo un profesional como Tomeu Arbona puede ofrecer, además de un trato afable, servicial y humilde como el que le caracteriza. Hay que agradecer también a todo su equipo la profesionalidad con la que ejecutaron esta velada y por la calidad del servicio que ofrecieron en todo momento.

Si tú también quieres experimentar la verdadera cocina mallorquina de los siglos S.XVII y XVIII, no dudes en seguir los pasos de uno de los cocineros más famosos de Palma gracias a los talleres y experiencias gastronómicas que lleva a cabo Tomeu Arbona en el obrador de “El Fornet de La Soca”. Una experiencia que te dejará muy buen sabor de boca.

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domingo, 19 de marzo de 2017

Excursión "El Camí del Correu - De Esporles a Banyalbufar"


Llega la primera y con ella el tiempo ideal para recorrer la Serra. Eso es precisamente lo que hicimos el pasado 18 de marzo con ARCA PATRIMONI, asociación que vela por el patrimonio histórico y cultural de Mallorca desde el año 1987 cuando un grupo de profesionales de diversas áreas, comenzaron a reunirse con una preocupación común: el abandono del centro histórico.
  
La ruta escogida fue la de “El camí des Correu: Esporles - Banyalbufar”. La excursión, dirigida por Joan Antoni Martínez Payeras, Máster Universitario en Gestión Cultural UOC-UIB-UdC, estuvo enfocada especialmente para dar a conocer el valor paisajístico y etnológico, así como también legendario, de este antiguo camino real de origen medieval. Es de dificultad baja y la duración estimada es de 2h y 40 min aproximadamente (solo de ida y sin paradas).

Comenzamos nuestra excursión en el pueblo de Esporlas, más concretamente detrás de la iglesia neogótica de Sant Pere (obra del arquitecto Gaspar Bennàssar). El camino arranca con un ligero ascenso por un terreno empedrado para poco después suavizarse. A unos 20 minutos de comenzar nuestra excursión nos toparemos con la carretera que tendremos que atravesar para seguir por el camino para viandantes diseñado según las técnicas de “pedra en sec” tradicionales.  

Este camino, documentado ya en el s.XV, era utilizado por los antiguos oficiales reales que llevaban la comunicación a los pueblos y comunicaba, además, Palma y Esporlas con la villa de Banyalbufar. Pero, con las reformas viarias iniciadas en el s.XIX, este camino dejó de ser utilizado y ha quedado relegado con fines turísticos. Recientemente, se ha realizado obras de restauración del camino así como de señalización.

Continuamos nuestra excursión al son de las interesantes y educativas explicaciones de Joan Antoni, nuestro guía, a medida que atravesábamos el encinar que nos llevaría más adelante al pueblo de Banyalbufar. Gracias a él supimos interpretar los diferentes elementos que nos íbamos encontrando a lo largo del camino, como son los Forns de calço las Sitges”. Los primeros eran hornos en los que se quemaba la piedra calcária con el fin de elaborar la cal, antiguamente utilizada para pintar las paredes de las viviendas, para limpiar e incluso para fines terapéuticos, entre otros usos.  Los segundos, eran espacios circulares en los que se levantaba una especie de “cabaña” construida con troncos gruesos en su base y troncos más pequeños encima de forma vertical, para elaborar carbón vegetal. Como Tal era el grado de conciencia que tenía el hombre con el entorno natural, que esperaban 6 años de regeneración del bosque para que pudieran seguir creciendo las ramas y poder así seguir con la producción del carbón. Esta tradición continuó hasta los años 60.

Después de encontrarnos con varios “forns de calç” y “Sitges”, a mitad del camino, debemos estar muy atentos, pues nos toparemos con “sa potada des cavall”. Se trata de una hendidura en una gran roca en medio del camino que, según una de sus leyendas, fue hecha por el caballo del Rey Jaume I “El Conquistador”, mientras recorría la isla.

Ya en descenso y, después de atravesar campos de olivos y algarrobos, dejando a nuestra izquierda Planicia, el Camí del Correu continúa bajando por un terreno asfaltado. Vemos que el entorno cambia y nos vamos encontrando con las construcciones más características de Banyalbufar: los “marges” y las “marjades”. Las marjadas eran terrazas de cultivo y delimitadas con la construcción de un muro (marge), en la ladera de la montaña. Se construían para poder sembrar, más concretamente, malvasía (una variedad de uva, muy dulce) y “tomate de ramallet” y se aprovechaba el desnivel del terreno para su regadío. Estos cultivos eran posibles gracias a un complejo sistema hidráulico, de origen árabe, y cuyo abastecimiento se encontraba en la Font de la Vila y sus cientos de “safareigs” (depósito artificial para contener el agua de lluvia, acequia, pozo, destinada a regar).

Finalmente y, después de una excursión de contrastes, llegamos a nuestro destino, el pueblo de Banyalbufar. Una vez allí y, si todavía estáis con ganas, recomiendo recorrer su calles empedradas y conocer los rincones más característicos de este precioso enclave de la Serra deTramuntana.

Si queréis conocer un poco más acerca de la labor de la asociación ARCA y estar al corriente de las próximas salidas culturales, históricas y/o naturales que organiza, os invito a que visitéis su página.




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Virginia Leal © 2017

miércoles, 9 de marzo de 2016

La Serra de Tramuntana: "Fornalutx"


Fornalutx está emplazado en el centro de la Sierra de Tramuntana, que recorre el norte de la isla de Mallorca. A Fornalutx lo surca un profundo valle que parte del Puig Major y se extiende hacia Sóller.

El nombre de este pequeño pueblo, “Fornalucem” derivado de “Fornel” fornal o Ferreira, con el sufijo –utx, es el topónimo mozárabe del sufijo románico “ucem”. El origen de Fornalutx o “Fornalugi”, como se escribe en los documentos antiguos, lo encontramos en el mismo momento de la conquista, siendo antes una alquería mora, como se deduce del trazado de sus primitivas calles.

La historia de la villa ha estado siempre ligada a la de la vecina Ciudad de Sóller, ya que las dos formaron un único término municipal hasta el año 1813; en 1837 se reconocieron finalmente sus derechos constitucionales como municipio independiente.


Fornalutx puede considerarse como un conjunto de indiscutible interés paisajístico y arquitectónico. La estructura de la población por nacionalidades, se caracteriza en los últimos años por el aumento de la población de origen principalmente extranjero, consecuencia del atractivo turístico de la villa.

En el año 1983 fue galardona con la “Placa de Plata de Fomento de Turismo de Mallorca por la Defensa y mantenimiento de la Villa” y de la Secretaría General de Turismo obtuvo ese mismo año el “II Premio Nacional de Pueblos Embellecidos y Mantenidos de España”; en 1995 le fue otorgado el “Premio Alzina” por su labor en favor de la Naturaleza, premio que anualmente concede el Grup Balear d´Ornitologia i Defensa de la Naturalesa.


Fornalutx y la Serra de Tramuntana, patrimonio Mundial de la UNESCO. En el año 2011 la Sierra de Tramuntana de Mallorca fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO, en la categoría de paisaje cultural. Fornalutx es uno de los 19 municipios de la isla que conforman esta área, declarada Patrimonio Universal.


Recursos

Texto extraído del folleto publicitario de Fornalutx de la Conselleria de Turisme del Govern de les Illes Balears, con colaboración del Ajuntament de Fornalutx.


Fotografías

Virginia Leal © 2016



miércoles, 3 de febrero de 2016

"Deiá: el rincón de los artistas"


El nombre del pueblo de Deià tiene su origen en el término árabe daia o ad-daia, que significa campo, según la teoría de Joan Coromines.

Deia-Mallorca-BalearesDeià es un pequeño municipio situado en la vertiente norte-occidental de la Serra de Tramuntana, que
en este sector toma el  nombre de serra des Teix. Limita con Sóller, Bunyola, Valldemossa y con el mar, siendo el quinto término más pequeño de Mallorca. Este municipio presenta tres zonas bien diferenciadas: es Puig o parte alta, coronado por la iglesia y el cementerio; la parte media a lo largo de la carretera de Valldemossa – Sóller: y es Clot o zona baja, que antiguamente fue el núcleo de la población principal.

Este pequeño pueblo se encuentro a solo media hora en coche desde Palma. Se llega por la C-710, una sinuosa carretera que bordea la costa desde Valldemossa a Sóller ofreciéndonos uno de los itinerarios más sorprendentes del litoral Mallorquín.

Historia de Deiá

El origen de la ocupación de Deiá tenemos que buscarlo en los primero pobladores permanentes de Mallorca. Se han encontrado tres yacimientos arqueológicos de gran importancia para el estudio de la prehistoria mallorquina:

-          La cueva de Betlem, donde Manuel Rosentigni y Wladimir de Lamsford descubrieron en 1958 unos grabados. Este conjunto de grabados ha sido interpretado como la representación de un episodio de caza.

Myotragus-Deia-Mallorca-Baleares
-      La cueva de los Muertos de Son Gallard, excavado por el Dr. William Waldren, es una gruta donde se ha encontrado un nivel de habitación neolítica de entre el 4250 y el 3700 aC. Se la considera como la necrópolis más antigua de las islas y fue utilizada como tal hasta la conquista romana en 123 aC.

-        La cueva de Son Marroig, excavada también por Waldren, es una necrópolis pretalayótica. Se encontraron 8 cráneos y largos huesos a su alrededor.

También dejó huella la presencia romana por la cerámica encontrada y por el desarrollo del cultivo de olivos. Pese a ello, no se ha encontrado ningún yacimiento de esta época.

Durante la dominación islámica, Deiá, pertenecía al juz’ de Bunyula-Musu. La presencia árabe es evidente gracias a la toponomia de Deiá, Llucalcari, Castell del Moro y en los numerosos encuentros de cerámica y otros utensilios encontrados en todo el municipio.

Después de la conquista de Jaume I (1229), Deiá fue concedida a Nunó Sanç, excepto Llucalcari, que fue donado a Gilabert de Cruilles. Siete años después de este reaprto Nunó Sanç fundó el monasterio de los monjes de Sant Bernat de la Real y entregó a su abad todo el dominio y jurisdicción de Deiá. Murió en 1244 sin descendencia y, como era pariente de Jaume I, todos sus bienes pasaron a la parte real, incluido Deiá.

En 1276, Ramon Llull consiguió de Jaume II un contrato de intercambio que le permitió fundar un colegio de frailes menores en Miramar; por esta razón Jaume II entregó al abad de la Real la gran alquería de Deiá. Los mojes del Císter hicieron prosperar el territorio gracias especialmente a la agricultura.

Deiá ya era administrativamente especial: por un lado formaba una sola Universidad con Valldemossa, donde tenía sus representantes en el Consejo de la villa y, por otra tenía alcalde propio. Pero esta situación provocó conflictos entre los dos alcaldes. Por eso en 1583 el procurador real Hug de Berard y de Palou, concedió a Deiá la Universidad, separándola así de Valldemossa. El mismo día se constituía el primer gobierno municipal.

El municipio de Deiá, por su situación costera, estaba expuesto al ataque de los piratas, desde los berberiscos africanos hasta los turcos, que ya en 1542 había devastado el puerto de Sóller. En 1552 saquearon Valldemossa, en 1558 desembarcaron en Andratx, en 1561 en Sóller y el 1582 ciento cincuenta moros desembarcaron en Sa Foradada y fueron vencidos por 50 mallorquines liderados por el capitán Mateu Sanglada.

A raíz de estos ataques las autoridades mallorquinas decidieron construir un sistema de fortificaciones con torres de señales de fuego por toda la Serra de Tramuntana. En 1609, la Universidad de Deiá pidió la construcción de una torre en la punta del cabo de Deiá, conocida ahora como la torre de Deiá o de sa Pedrissa.

Durante los siglos XVI y XVII Deiá también se vio afectada por la crisis económica. Las crisis agrarias y la falta de suministros, a causa de la peste de 1652, empobrecieron todavía más al pueblo, hecho que provocó la aparición del bandolerismo. Los bandoleros atacaban las posesiones más ricas del municipio. Por orden del virrey, en 1644 Deiá tuvo que crear su propio Cuerpo de Guardia. No fue hasta el siglo XIX cuando la incidencia del bandolerismo disminuyó.

El siglo XVIII no pudo comenzar peor: a la peste y a las deudas había que sumarle la mala cosecha, tanto de grano como de oliva, y la guerra de Sucesión. Muchos deianencs (habitantes de Deiá) tuvieron que sobrevivir de limosnas y del trigo que se repartió. Todos estos factores provocaron el estancamiento de la villa e hizo cambiar su estructura social, que se mantendría hasta el siglo XX.

Deia-Mallorca-Baleares
En el siglo XIX destaca la repercusión que tuvo en Deiá la Ley del 20 de octubre de 1820 que suprimía los conventos de menos de 20 individuos y ordenaba que todos sus bienes pasaran al Estado. Esto solo duraría unos años ya que Fernando VII, en un Real Decreto del 1 de octubre de 1823, suprimió todas las leyes y disposiciones que había aprobado el gobierno constitucional entre los años 1820 y 1823. A mediados de este siglo la población experimentó un fuerte retroceso causado principalmente por la emigración.

Al mismo tiempo, Deiá empezaba a ser conocida en todo el mundo. Pintores, artistas e intelectuales se establecieron en Deiá desde finales del siglo XIX. El Archiduque Luis Salvador inauguró la lista de visitantes ilustres, seguido por Joaquim Mir, Santiago Rusiñol, Rovert Graves o William Waldren, entre otros. A partir de los años sesenta se intensificó la llegada de extranjeros que elegían Deiá como segunda residencia.

Bibliografía

ENSENYAT ALCOVER, Josep F. y VICENS PIZÀ, Carolina (2003): “Deià” en Guia dels pobles de Mallorca. Ed. Hora Nova S.A., Inca (Mallorca). P. 6 – 16.

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Mallorca

lunes, 18 de enero de 2016

Parte II. "La necrópolis de Son Real: la punta des Fenicis".


La Punta des Fenicis es un promontorio (una elevación) triangular que se adentra unos 600 metros en el mar. Está ocupado en gran parte por una necrópolis prehistórica que constituye el monumento arqueológico más valioso de Son Real.

Esta necrópolis es un conjunto funerario que reproduce algo parecido a una ciudad en miniatura al lado del mar. Tiene una superficie de 800 metros cuadrados en los cuales han aparecido un centenar de tumbas. Las edificaciones sepulcrales de la punta des Fenicis tienen la apariencia de un edificio de época talayótica, pero en pequeña escala. Originalmente estaban cubiertas de por losas de piedra y probablemente tenían algún tipo de ofrenda o signo cultural exterior. Este lugar gozaba de mucha consideración mágica-religiosa. En aquel tiempo los muertos eran temidos como una presencia activa. Seguían protegiendo la comunidad y por eso los tenían que cuidar y honrar.

Pero no todas las edificaciones seguían el mismo modelo. Así podemos distinguir tres tipos de tumbas:

Necrópolis - Mallorca

-         Las más antiguas son de planta cuadrada, rectangular o circular. La que ha sido considerada como la más antigua es la denominada tumba 2. Se puede reconocer porque es la de planta circular que está más cerca de la parte de tierra. A su alrededor encontramos otras tumbas de este núcleo original, de planta circular, cuadrada y una rectangular y muy alargada (la tumba 5, al final de la línea que forman las tres circulares). Esta primera fase se ha situado entre los siglos VII y VI a.C. Por tanto, se trata de un momento en el que la cultura ibérica peninsular se encuentra en sus inicios. Un siglo después de la fundación de Roma y de la vida de Homero.

-       Las micronavetas o “santuarios en miniatura”. Las tumbas tienen un ábside redondeado y un cierre recto en el otro extremo, reproduciendo la forma de una nava. Es la misma planta que la de las navetas funerarias menorquinas y de los santuarios talayóticos. Probablemente querían evocar estos edificios de culto. Corresponden al siglo V a.C. cuando la influencia exterior comienza a ser patente en la Mallorca protohistórica, sobre todo desde la Ibiza púnica. Temporalmente se corresponde con la Grecia clásica en su momento de esplendor.

-        Tumbas simples: en su mayoría de planta cuadrada, sencillas y, a veces, concebidas como un simple aprovechamiento de los espacios entre los otros monumentos. Es el momento final de la necrópolis, situado entre los siglos IV-III a.C. el mundo vivía en aquel momento las gestas de Alejandro Magno y las guerras púnicas.

Por tanto, la necrópolis de la punta des Fenicis es una síntesis de la prehistoria de Mallorca. Encontramos desde la arquitectura ciclópea y simbólica hasta las edificaciones más sencillas y funcionales.

¿Quiénes eran enterrados en ellas?

Si bien todavía no se sabe a ciencia cierta qué contenían estas tumbas o quienes eran enterrados en ellas, conocemos muchos aspectos parciales que nos ayudan a confeccionar un retrato.

Necrópolis Son Real-Mallorca
Según los estudios realizados a los restos humanos encontrados en ellas, parece que correspondían a individuos de categoría, miembros de una clase dirigente. Así lo delata el carácter grácil de los huesos y la ausencia de muestras de un esfuerzo muscular prolongado. Además, el número de deposiciones funerarias supera los 400 individuos. Esto, teniendo en cuenta los cinco siglos en los que funcionó, es una proporción muy reducida. Se ignora dónde iban a parar los restos de la clase popular.

Entre los cadáveres estudiados hay una mayor proporción de hombres (44%), en comparación de las mujeres (37%) y niños (2%). Esto podría abundar en la creencia de que la sociedad talayótica tuvo un déficit permanente de población femenina, tal y como revelan algunos autores clásicos que aseguran que las esclavas podían costar hasta cuatro veces el precio de un esclavo.

Respecto a la edad, la esperanza de vida apenas superaba los 36 años. Pocos son los que llegaban a la cincuentena. La excavación reveló que se practicaba la trepanación, es decir, la perforación del cráneo con un objeto abrasivo. En algunos casos esta operación se hacía en vida ya que el hueso había conseguido regenerarse. Otras veces incluso se realizaban hasta siete trepanaciones después de la muerte. Aunque todavía es un misterio, es posible que se tratase de una primitiva práctica terapéutica para casos de fuertes dolores de cabeza o para finalidades mágicas y religiosas.

¿Qué contenían las tumbas?

Muchas de estas tumbas tenían dos fosas o regatas talladas en la roca. Los cuerpos se disponían en una posición muy forzada, amarrados para que quedaran encogidos. La razón la podríamos encontrar en una costumbre ritual o bien en una forma de ganar espacio en el sepulcro.

Los materiales encontrados en los sepulcros no se corresponden al mito de joyas y tesoros. La cultura talayótica era pobre en recursos y los hombres y mujeres se dirigían a ultratumba con sus objetos de prestigio y algunas ofrendas. Se encontraron puñales, puntas de lanza, hojas cortantes, clavos y punzones.


Bibliografía

"Guía de Son Real". Autor: Carlos Garrido. Publica: INESTUR (2008). Pág.: 103-105.

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Parte I. La Possessió mallorquina y la finca de Son Real

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 "Un día en Son Real"


sábado, 21 de febrero de 2015

Parte I. La possessió mallorquina y Son Real.


El término “possessió” equivale al nombre de la masía catalana, el “cortijo” andaluz o el “caserío” en vasco. Son fincas rurales de extensión considerable utilizadas tanto como vivienda como para usos productivos. El término aparece en Mallorca a partir del S.XIV, si bien ya se utilizaba la palabra árabe “alquería”. Las possessions eran centros de producción agrícola, herencia del concepto de las “villae” romanas.

La ubicación de muchas possessions coincide con los antiguos poblados prehistóricos. Aunque si bien se dan siempre unas mismas condiciones: una cierta elevación, suelo rocoso, terreno rico en agua, situación protegida del viento y buena orientación solar.

La arquitectura de la possessió era en sus orígenes  bastante sencilla. En muchos casos tenían un carácter fortificado. Fue a partir de los S.XVII y XVIII cuando se introdujo el gusto señorial en las fincas rurales con símbolos de prestigio como grandes patios, escaleras de honor o arcadas. Su estructura básica se basaba en un camino de acceso, muchas veces con árboles, un portal foráneo y un espacio exterior empedrado que delimitaba la fachada. La disposición de muchas de estas fincas se organizaba a partir de un patio central o claustro que podía estar (o no) totalmente cerrado y donde daban tanto las casa de los señores como las habitaciones de los trabajadores; así como la “tafona” (almazara), el molino, los establos, etc. Era común que, en medio del claustro, se situara la boca de la cisterna, como pasa en Son Real. Las grandes possessions tenían siempre una palmera alta o un “lledoner” (almez).

Una possessió suponía la existencia de una estructura social organizada en estamentos. Los propietarios pertenecían normalmente a la clase alta urbana y solo residían ocasionalmente en la finca. En este caso la gestión pasaba a manos de un empleado de los señores que se llamaba mayoral. Era muy común que los propietarios alquilaran la finca a cambio de unas rentas. Así aparece la figura del amo o arrendatario, un personaje clave para el desarrollo del campo, ya que organizaba la producción, administraba y, a veces, incluso dejaba dinero a los señores con mucho patrimonio pero poco líquido. Su mujer, la madona, tenía un papel fundamental en la vida de la finca porque era quien mandaba en los aspectos domésticos y era el centro de la vida social.

Cada possessió equivalía a un pequeño lugar donde, durante épocas determinadas, podían vivir más de cien personas. Teniendo en cuenta la precariedad de las comunicaciones, los habitantes apenas salían. Se formaba así una comunidad muy organizada y con las tareas bien repartidas. Los “amitgers” (aparceros) eran payeses que tenían porciones de tierra arrendadas dentro de la finca. Los jornaleros trabajan a cambio de una dieta durante un tiempo determinado. Los niños empezaban con pequeñas ocupaciones como la de pastorcillo. Una figura importante era la del algarrobero, encargado de vigilar con una carabina la gran extensión de algarroba para evitar los incendios o la presencia de cazadores furtivos.

Los horarios de trabajo eran intensos y solo se descansaba en domingo. La misa también era una ocasión para las relaciones sociales, igual que las matanzas o las fiestas mayores de los pueblos. Era una vida dura de la cual nos dan testimonio muchas canciones populares.

La possessió de Son Real

Fue la possessió más grande del término. Había unas casas que mostraban tanto la importancia de la explotación agraria como la jerarquía social que se establecía. Era una estructura escalonada que tenía por encima los señores, por debajo suyo los amos y, ya en los escalones más bajos, toda una serie de asalariados fijos y temporales. Eso sin contar los arrendatarios, como los “roters” que se encargan del cultivo de las tierras más malas de la possessió, o como aquellas personas que iban a cortar pinos para trabajo de carpintería y a buscar leña para hacer hormigueros. Incluso había carboneros.

Pero Son Real siempre tuvo algo especial que la hacía diferente respecto a las demás possessions. Primero, porque en Son Real teníamos el mar el cual fue, durante siglos, una fuente de peligro; la parte más antigua de las casas de la possessió es una torre de defensa. Los hombres de Santa Margalida eran los encargados, desde la Edad Media, de hacer las guardias de mar en Son Real, para advertir de la llegada de piratas, corsarios y naves enemigas. Lo fueron hasta el S.XIX; concretamente en la cueva de delante de la isla des Porros, una antigua cueva de enterramiento prehistórico. Más adelante, en este lugar, hubo un cuartel que, seguramente porque el peligro fue disminuyendo, fue abandonado. Puede que fuera por eso que la gente empezara a visitar más la marina de Son Real. Eran hombres que iba a extraer marés a las pedreras de la misma orilla del mar, payeses que iban a buscar alga para poner en los cultivos. Pero además encontraron otra utilidad al mar y a la relativa soledad del lugar: el contrabando. A finales del S.XIX y la primera mitad del S.XX, el contrabando – de tabaco primordialmente – fue una fuente de ingresos complementarios para muchas de las familais de Santa Margalida y una de las bases de las fortunas que se hicieron en la Vila.

Incluso se cuenta que estos se refugiaban en la “cueva del contrabando”. No se sabe si es una cueva prehistórica modificada o si es una obra nueva hecha por los contrabandistas. Incluso contaban que el interés de la gente de Santa Margalida por mantener en buen estado el camino público des Quarter o s´illa des Porros tenia como principal motivo facilitar aquella actividad que se había convertido en un complemento importante de la economía de las familias payesas de la Vila.

La possessió de Son Real no está exenta de sucesos extraños. El más impactante fue uno que ocurrió en el año 1348, cuando la primera víctima de la peste negra en Mallorca (Guillermo Brassa de Alcúdia) fue enterrado por sus vecinos y sin permiso en la isla des Porros. Los hombres de Santa Margalida, puede que alertados por el guardián de la cueva, se enteraron y protestaron al gobernador, que dio orden de desenterrar el cadáver y hacerlo enterrar en Alcudia. Así, el rafal d’en Rubert – así se llamaba Son Real, tomando el nombre de uno de sus primero propietarios, Robert de Bellví – se había convertido de manera inesperada en el escenario de una historia con un triste final: la despoblación del término hizo del lugar un paraje todavía más desolado, incluso cuando la adquirió, en la segunda mitad del S.XIV, Real Monja de Selva, que la ocupó por poco tiempo y que acabó por darle nombre a aquella gran possessió. Pero pese a todo Son Real es y será conocida por el rico patrimonio arqueológico que atesora y por las necrópolis talayóticas y la isla des Porros.

Bibliografía

"Guía de Son Real". Autor: Carlos Garrido. Publica: INESTUR (2008). Pág.: 8-9; 22-23.

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