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miércoles, 20 de diciembre de 2017

"Click-mallorca: las 5 excursiones de Mallorca que no te puedes perder"

Click-mallorca es una plataforma web en la que encontrarás las mejores excursiones en autocar, barco y catamarán de Mallorca de forma muy cómoda y fácil gracias al motor de búsqueda y reserva por Internet. Además, encontrarás una amplia oferta en ocio cultural, gastronómico y familiar. Sin duda alguna, es una de las mejores maneras de complementar tus vacaciones.

De entre todas las actividades que puedes encontrar en la web, éstas son las 5 excursiones imprescindibles en Mallorca que no te puedes perder:

Visita a la isla de Cabrera

En Colonia de Sant Jordi arranca una de las excursiones en barco clásicas de Mallorca, que nos lleva hasta el único Parque Nacional ubicado en las Islas Baleares y os aseguro que visitar la isla es una experiencia que no defrauda con su paisaje, sus playas de azul turquesa, las numerosas opciones en la isla o las vistas desde su castillo.

Lo que no te puedes perder: en el regreso de la excursión, se hace una parada en la Cova Blava, la mejor manera para terminar la visita a la isla es con un baño en su interior.

Excursión a Sóller y La Calobra

Esta excursión nos lleva a visitar algunos de los tesoros mejor guardados de la sierra de Tramuntana, considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco por su paisaje cultural, y en donde vamos a disfrutar de un paseo en el tren de Soller, un viaje en barco por la costa oeste, una visita a La Calobra, un trayecto en el tranvía de Soller, una ruta en autocar por la sierra y algunas de las mejores vistas de Mallorca.

Lo que no te puedes perder: el trayecto en el tren de Soller, un trayecto único en un tren único construido en 1912, y que es como volver atrás en el tiempo.

Una excursión en catamarán

Con más de 500 kilómetros de costa, Mallorca ofrece una gran variedad de excursiones en el mar, para poder conocer la belleza de la isla, playas de arena blanca, calas de aguas cristalinas, preciosas islas o paisajes de ensueño. Sin duda, hacer una excursión en catamarán, y disfrutar de una de las numerosas rutas por la isla que ofrecemos es una de las mejores opciones durante el verano o tus vacaciones.

Lo que no te puedes perder: la bahía de Pollensa es sin duda el mejor lugar para recorrerlo en catamarán, por ser una bahía pequeña, con muchas calas, preciosos paisajes y la famosa playa de Formentor.

Las Cuevas del Drach

Si bien en Mallorca hay 5 cuevas abiertas al público, sin duda las cuevas del Drach cerca de Porto Cristo son las más populares y las más visitadas, por su espectacular interior en el que destaca el gran Lago Martel, que mide 177 metros de largo y 30 de ancho, y es considerado uno de los lagos subterráneos más grandes de Europa. Su visita se puede combinar con Porto Cristo, la visita a Majorica o alguna de las calas de los alrededores.

Lo que no te puedes perder: el concierto de música clásica en el lago Martel, y después el paseo en barco en el mismo lago, que hace de esta visita algo totalmente diferente a cualquier otra cueva.

Formentor

En el extremo norte de Mallorca, encontramos la península de Formentor con un asombroso paisaje y con algunas paradas obligatorias como el mirador del Colomer, la vista desde la atalaya defensiva de Albercutx, el cabo de Formentor con su faro o a playa de Formentor.
Hay muchas opciones para visitar Formentor, ya sea en barca desde Puerto Pollensa o Puerto Alcudia, en coche de alquiler, en una excursión en bus descapotable y barca…

Lo que no te puedes perder: contemplar el atardecer desde el faro de Formentor o uno de sus miradores.


Redacción y fotografías
Virginia Leal © 2017



domingo, 19 de marzo de 2017

Excursión "El Camí del Correu - De Esporles a Banyalbufar"


Llega la primera y con ella el tiempo ideal para recorrer la Serra. Eso es precisamente lo que hicimos el pasado 18 de marzo con ARCA PATRIMONI, asociación que vela por el patrimonio histórico y cultural de Mallorca desde el año 1987 cuando un grupo de profesionales de diversas áreas, comenzaron a reunirse con una preocupación común: el abandono del centro histórico.
  
La ruta escogida fue la de “El camí des Correu: Esporles - Banyalbufar”. La excursión, dirigida por Joan Antoni Martínez Payeras, Máster Universitario en Gestión Cultural UOC-UIB-UdC, estuvo enfocada especialmente para dar a conocer el valor paisajístico y etnológico, así como también legendario, de este antiguo camino real de origen medieval. Es de dificultad baja y la duración estimada es de 2h y 40 min aproximadamente (solo de ida y sin paradas).

Comenzamos nuestra excursión en el pueblo de Esporlas, más concretamente detrás de la iglesia neogótica de Sant Pere (obra del arquitecto Gaspar Bennàssar). El camino arranca con un ligero ascenso por un terreno empedrado para poco después suavizarse. A unos 20 minutos de comenzar nuestra excursión nos toparemos con la carretera que tendremos que atravesar para seguir por el camino para viandantes diseñado según las técnicas de “pedra en sec” tradicionales.  

Este camino, documentado ya en el s.XV, era utilizado por los antiguos oficiales reales que llevaban la comunicación a los pueblos y comunicaba, además, Palma y Esporlas con la villa de Banyalbufar. Pero, con las reformas viarias iniciadas en el s.XIX, este camino dejó de ser utilizado y ha quedado relegado con fines turísticos. Recientemente, se ha realizado obras de restauración del camino así como de señalización.

Continuamos nuestra excursión al son de las interesantes y educativas explicaciones de Joan Antoni, nuestro guía, a medida que atravesábamos el encinar que nos llevaría más adelante al pueblo de Banyalbufar. Gracias a él supimos interpretar los diferentes elementos que nos íbamos encontrando a lo largo del camino, como son los Forns de calço las Sitges”. Los primeros eran hornos en los que se quemaba la piedra calcária con el fin de elaborar la cal, antiguamente utilizada para pintar las paredes de las viviendas, para limpiar e incluso para fines terapéuticos, entre otros usos.  Los segundos, eran espacios circulares en los que se levantaba una especie de “cabaña” construida con troncos gruesos en su base y troncos más pequeños encima de forma vertical, para elaborar carbón vegetal. Como Tal era el grado de conciencia que tenía el hombre con el entorno natural, que esperaban 6 años de regeneración del bosque para que pudieran seguir creciendo las ramas y poder así seguir con la producción del carbón. Esta tradición continuó hasta los años 60.

Después de encontrarnos con varios “forns de calç” y “Sitges”, a mitad del camino, debemos estar muy atentos, pues nos toparemos con “sa potada des cavall”. Se trata de una hendidura en una gran roca en medio del camino que, según una de sus leyendas, fue hecha por el caballo del Rey Jaume I “El Conquistador”, mientras recorría la isla.

Ya en descenso y, después de atravesar campos de olivos y algarrobos, dejando a nuestra izquierda Planicia, el Camí del Correu continúa bajando por un terreno asfaltado. Vemos que el entorno cambia y nos vamos encontrando con las construcciones más características de Banyalbufar: los “marges” y las “marjades”. Las marjadas eran terrazas de cultivo y delimitadas con la construcción de un muro (marge), en la ladera de la montaña. Se construían para poder sembrar, más concretamente, malvasía (una variedad de uva, muy dulce) y “tomate de ramallet” y se aprovechaba el desnivel del terreno para su regadío. Estos cultivos eran posibles gracias a un complejo sistema hidráulico, de origen árabe, y cuyo abastecimiento se encontraba en la Font de la Vila y sus cientos de “safareigs” (depósito artificial para contener el agua de lluvia, acequia, pozo, destinada a regar).

Finalmente y, después de una excursión de contrastes, llegamos a nuestro destino, el pueblo de Banyalbufar. Una vez allí y, si todavía estáis con ganas, recomiendo recorrer su calles empedradas y conocer los rincones más característicos de este precioso enclave de la Serra deTramuntana.

Si queréis conocer un poco más acerca de la labor de la asociación ARCA y estar al corriente de las próximas salidas culturales, históricas y/o naturales que organiza, os invito a que visitéis su página.




Redacción y fotografías

Virginia Leal © 2017

miércoles, 9 de marzo de 2016

La Serra de Tramuntana: "Fornalutx"


Fornalutx está emplazado en el centro de la Sierra de Tramuntana, que recorre el norte de la isla de Mallorca. A Fornalutx lo surca un profundo valle que parte del Puig Major y se extiende hacia Sóller.

El nombre de este pequeño pueblo, “Fornalucem” derivado de “Fornel” fornal o Ferreira, con el sufijo –utx, es el topónimo mozárabe del sufijo románico “ucem”. El origen de Fornalutx o “Fornalugi”, como se escribe en los documentos antiguos, lo encontramos en el mismo momento de la conquista, siendo antes una alquería mora, como se deduce del trazado de sus primitivas calles.

La historia de la villa ha estado siempre ligada a la de la vecina Ciudad de Sóller, ya que las dos formaron un único término municipal hasta el año 1813; en 1837 se reconocieron finalmente sus derechos constitucionales como municipio independiente.


Fornalutx puede considerarse como un conjunto de indiscutible interés paisajístico y arquitectónico. La estructura de la población por nacionalidades, se caracteriza en los últimos años por el aumento de la población de origen principalmente extranjero, consecuencia del atractivo turístico de la villa.

En el año 1983 fue galardona con la “Placa de Plata de Fomento de Turismo de Mallorca por la Defensa y mantenimiento de la Villa” y de la Secretaría General de Turismo obtuvo ese mismo año el “II Premio Nacional de Pueblos Embellecidos y Mantenidos de España”; en 1995 le fue otorgado el “Premio Alzina” por su labor en favor de la Naturaleza, premio que anualmente concede el Grup Balear d´Ornitologia i Defensa de la Naturalesa.


Fornalutx y la Serra de Tramuntana, patrimonio Mundial de la UNESCO. En el año 2011 la Sierra de Tramuntana de Mallorca fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO, en la categoría de paisaje cultural. Fornalutx es uno de los 19 municipios de la isla que conforman esta área, declarada Patrimonio Universal.


Recursos

Texto extraído del folleto publicitario de Fornalutx de la Conselleria de Turisme del Govern de les Illes Balears, con colaboración del Ajuntament de Fornalutx.


Fotografías

Virginia Leal © 2016



miércoles, 3 de febrero de 2016

"Deiá: el rincón de los artistas"


El nombre del pueblo de Deià tiene su origen en el término árabe daia o ad-daia, que significa campo, según la teoría de Joan Coromines.

Deia-Mallorca-BalearesDeià es un pequeño municipio situado en la vertiente norte-occidental de la Serra de Tramuntana, que
en este sector toma el  nombre de serra des Teix. Limita con Sóller, Bunyola, Valldemossa y con el mar, siendo el quinto término más pequeño de Mallorca. Este municipio presenta tres zonas bien diferenciadas: es Puig o parte alta, coronado por la iglesia y el cementerio; la parte media a lo largo de la carretera de Valldemossa – Sóller: y es Clot o zona baja, que antiguamente fue el núcleo de la población principal.

Este pequeño pueblo se encuentro a solo media hora en coche desde Palma. Se llega por la C-710, una sinuosa carretera que bordea la costa desde Valldemossa a Sóller ofreciéndonos uno de los itinerarios más sorprendentes del litoral Mallorquín.

Historia de Deiá

El origen de la ocupación de Deiá tenemos que buscarlo en los primero pobladores permanentes de Mallorca. Se han encontrado tres yacimientos arqueológicos de gran importancia para el estudio de la prehistoria mallorquina:

-          La cueva de Betlem, donde Manuel Rosentigni y Wladimir de Lamsford descubrieron en 1958 unos grabados. Este conjunto de grabados ha sido interpretado como la representación de un episodio de caza.

Myotragus-Deia-Mallorca-Baleares
-      La cueva de los Muertos de Son Gallard, excavado por el Dr. William Waldren, es una gruta donde se ha encontrado un nivel de habitación neolítica de entre el 4250 y el 3700 aC. Se la considera como la necrópolis más antigua de las islas y fue utilizada como tal hasta la conquista romana en 123 aC.

-        La cueva de Son Marroig, excavada también por Waldren, es una necrópolis pretalayótica. Se encontraron 8 cráneos y largos huesos a su alrededor.

También dejó huella la presencia romana por la cerámica encontrada y por el desarrollo del cultivo de olivos. Pese a ello, no se ha encontrado ningún yacimiento de esta época.

Durante la dominación islámica, Deiá, pertenecía al juz’ de Bunyula-Musu. La presencia árabe es evidente gracias a la toponomia de Deiá, Llucalcari, Castell del Moro y en los numerosos encuentros de cerámica y otros utensilios encontrados en todo el municipio.

Después de la conquista de Jaume I (1229), Deiá fue concedida a Nunó Sanç, excepto Llucalcari, que fue donado a Gilabert de Cruilles. Siete años después de este reaprto Nunó Sanç fundó el monasterio de los monjes de Sant Bernat de la Real y entregó a su abad todo el dominio y jurisdicción de Deiá. Murió en 1244 sin descendencia y, como era pariente de Jaume I, todos sus bienes pasaron a la parte real, incluido Deiá.

En 1276, Ramon Llull consiguió de Jaume II un contrato de intercambio que le permitió fundar un colegio de frailes menores en Miramar; por esta razón Jaume II entregó al abad de la Real la gran alquería de Deiá. Los mojes del Císter hicieron prosperar el territorio gracias especialmente a la agricultura.

Deiá ya era administrativamente especial: por un lado formaba una sola Universidad con Valldemossa, donde tenía sus representantes en el Consejo de la villa y, por otra tenía alcalde propio. Pero esta situación provocó conflictos entre los dos alcaldes. Por eso en 1583 el procurador real Hug de Berard y de Palou, concedió a Deiá la Universidad, separándola así de Valldemossa. El mismo día se constituía el primer gobierno municipal.

El municipio de Deiá, por su situación costera, estaba expuesto al ataque de los piratas, desde los berberiscos africanos hasta los turcos, que ya en 1542 había devastado el puerto de Sóller. En 1552 saquearon Valldemossa, en 1558 desembarcaron en Andratx, en 1561 en Sóller y el 1582 ciento cincuenta moros desembarcaron en Sa Foradada y fueron vencidos por 50 mallorquines liderados por el capitán Mateu Sanglada.

A raíz de estos ataques las autoridades mallorquinas decidieron construir un sistema de fortificaciones con torres de señales de fuego por toda la Serra de Tramuntana. En 1609, la Universidad de Deiá pidió la construcción de una torre en la punta del cabo de Deiá, conocida ahora como la torre de Deiá o de sa Pedrissa.

Durante los siglos XVI y XVII Deiá también se vio afectada por la crisis económica. Las crisis agrarias y la falta de suministros, a causa de la peste de 1652, empobrecieron todavía más al pueblo, hecho que provocó la aparición del bandolerismo. Los bandoleros atacaban las posesiones más ricas del municipio. Por orden del virrey, en 1644 Deiá tuvo que crear su propio Cuerpo de Guardia. No fue hasta el siglo XIX cuando la incidencia del bandolerismo disminuyó.

El siglo XVIII no pudo comenzar peor: a la peste y a las deudas había que sumarle la mala cosecha, tanto de grano como de oliva, y la guerra de Sucesión. Muchos deianencs (habitantes de Deiá) tuvieron que sobrevivir de limosnas y del trigo que se repartió. Todos estos factores provocaron el estancamiento de la villa e hizo cambiar su estructura social, que se mantendría hasta el siglo XX.

Deia-Mallorca-Baleares
En el siglo XIX destaca la repercusión que tuvo en Deiá la Ley del 20 de octubre de 1820 que suprimía los conventos de menos de 20 individuos y ordenaba que todos sus bienes pasaran al Estado. Esto solo duraría unos años ya que Fernando VII, en un Real Decreto del 1 de octubre de 1823, suprimió todas las leyes y disposiciones que había aprobado el gobierno constitucional entre los años 1820 y 1823. A mediados de este siglo la población experimentó un fuerte retroceso causado principalmente por la emigración.

Al mismo tiempo, Deiá empezaba a ser conocida en todo el mundo. Pintores, artistas e intelectuales se establecieron en Deiá desde finales del siglo XIX. El Archiduque Luis Salvador inauguró la lista de visitantes ilustres, seguido por Joaquim Mir, Santiago Rusiñol, Rovert Graves o William Waldren, entre otros. A partir de los años sesenta se intensificó la llegada de extranjeros que elegían Deiá como segunda residencia.

Bibliografía

ENSENYAT ALCOVER, Josep F. y VICENS PIZÀ, Carolina (2003): “Deià” en Guia dels pobles de Mallorca. Ed. Hora Nova S.A., Inca (Mallorca). P. 6 – 16.

Fotografías

Virginia Leal © 2016

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Mallorca

miércoles, 6 de agosto de 2014

Los jardines de Alfàbia (Bunyola)


En tiempo de dominación musulmana habitaba en un palacio de ensueño, un moro llamado Ben Abet, los dominios del cual se extendían alrededor de toda la zona Norte de Mallorca. La posición de privilegio de Ben Abet dentro de la sociedad mallorquina de aquella época se reforzó todavía más cuando se unió en matrimonio con Abebeia, hija del poderoso jeque de Denia. De todas sus posesiones, las más apreciada por él era la de Alfàbia, donde vivía rodeado de un  montón de cuarteradas de jardines, como un verdadero príncipe.

Cuando llegó la conquista catalana, no vino la desgracia para Ben Abet, ya que este supo adaptarse a la nueva situación política de la isla, convirtiéndose así al cristianismo e, incluso, ayudando al rey Jaume a completar la conquista de Mallorca. Esta política que hoy llamaríamos “colaboracionista”, permitió a Ben Abet la conservación de sus riquezas y privilegios. En los siguientes años a la conquista, el señor de Alfàbia fue un tal Joan Bennàssar. Existen indicios que permiten suponer que este era el nombre cristiano del hijo de Ben Abet, que antes de convertirse al cristianismo se llamaba Abet Ben Assar. Este personaje creó la casta mallorquina de los Bennàssar, que, extendida por todo, ha llegado hasta nuestra época. Por tanto, Alfàbia era la única posesión de Mallorca cuya propiedad fue transmitida de padres a hijos, ya no solo desde los días del “reparto”, sino antes de la conquista.

La posesión ha sido patrimonio, a lo largo de los más de 700 años, de las familias Bennàssar, Santasicília, Berga y Zaforteza, respectivamente, sin que en 7 siglos se haya producido ningún tipo de venta, falta, pleito o permuta. Esta circunstancia propició, sin duda alguna, la preservación de un importantísimo legado histórico, cultural y artístico que fue pasando de padres a hijos, hasta llegar a ser prácticamente patrimonio común.

Respecto al palacio,  cuidadosas obras de reformas han preservado el carácter palaciego de la edificación, aportando, además, el sello de distintas generaciones. Inicialmente las casas de tipología gótica, con un marcado carácter rural y fortificado se estructuraban en torno a un patio cerrado, incorporándose una torre en el siglo XVI. La gran reforma del siglo XVIII dotó a Alfàbia de sus elementos barrocos, los más definitorios de su actual configuración. Esta reforma supuso una ampliación sustancial de las casas originarias, dotándolas de una nueva distribución y decoración pero manteniendo siempre el concepto de casa rural. En la segunda mitad del siglo XIX se produjo una nueva e importante intervención que modificó parte de las reformas anteriores.

Más allá del paseo de plateros y del portal foráneo, detrás del cual hay un artesonado árabe de madera de olivo que está documentado alrededor de todo el mundo como una de las obras maestras del arte musulmán, se encuentra un claustro muy peculiar. Al fondo, la fachada de la casa de los señores, con un portal neoclásico del siglo XVII y dos ventanales elípticos. Las puertas de entrada del palacio eran las de la antigua sede de la Inquisición palmesana.

Detrás de la fuente central del claustro, encontramos un descomunal platero. A la izquierda del claustro, más allá de tres arcadas góticas, se encuentra la casa de los señores. Delante, encontramos una almazara, inmensa, y los antiguos establos. El conjunto formado por las distintas edificaciones, el claustro y el enorme árbol forman un cuadro admirable y de serena belleza.


El interior del palacio se presenta lozano. En la sala grande encontramos encontramos otro techo con artesonado, este del siglo XVII, y un retrato de un noble caballero llamado Pere de Santasicília. Éste vivió en el siglo XVII y fue uno de los señores de Alfàbia. Cuentan las crónicas que su personalidad era muy notable. Hay que mencionar una de las habitaciones donde durmió en una ocasión la Reina Isabel II, cuando la augusta señora visitó oficialmente Mallorca, desembarcando en Sóller. En aquella época, el viaje desde Sóller hasta Palma era largo y arriesgado, por lo que los organizadores de la visita encontraron que convenía que permaneciera en Alfàbia.

La biblioteca del palacio era muy importante. Se encontraban 1.200 antiguos volúmenes, haciendo mención especial al llamado “Llibre de les franqueses”, escrito en el año 1.246, de gran valor bibliográfico e histórico. Encontramos también más estancias, como el comedor donde encontramos una serie de pergaminos.

Mención aparte merece la llamada “Cadira des Rei Moro”, que es, en realidad, el mueble antiguo más valioso e interesante de todos los que hay en Mallorca. Se trata de una suntuosa silla de madera tallada, las figuras de la cual representan la pérdida del reino de Mallorca para Jaume III. El preciado mueble fue expuesto en Viena en el año 1.873 y en París en el 1.878.

Los jardines de Alfàbia tienen mucho renombre, tanto dentro de Mallorca como fuera de la isla. En realidad rodean todo el casal, si bien antiguamente solo ocupaban la parte trasera. Tenemos que pensar que los árabes, maestros en el tratamiento del agua, se entusiasmaron con la abundancia del preciado líquido que había en aquel lugar. El paseo por los jardines comienza en la entrada del casal, girando a la izquierda, para acabar en la parte trasera del mismo casal. Estos jardines destacan por el famoso “juego de agua”, la “caseta del hortelano”, pequeña y recogida, una diminuta obra maestra de la antigua arquitectura popular.


Bibliografía

SEGURA, Miquel y VICENS, Josep (1987): "Possessions de Mallorca. Volum II”. Ed. Edicions Teix (Campos).  p. 105 – 108.


Fotografías

Virginia Leal © 2014

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miércoles, 30 de julio de 2014

Llucalcari y Cala de Es Canyeret (Deià)


Llucalcari es un pequeño lugar costero, situado a unos 3 km de Deià en dirección Sóller, en la vertiente noroeste de la Serra de Tramuntana. Es conocido también con el nombre des Carrer. Tiene una extensión de 1,82 ha, y está situado sobre un terreno montañoso. Tiene un litoral escarpado y poco articulado del cual destacan lugares como es Colomer, es Tres Còdols y la cova del Vells Marins.

Respecto a la etimología del nombre de Llucalcari podría tratarse de un término compuesto: por un lado, podría provenir del mozárabe arabizado lluc, derivado de lucus, y de un plural del árabe qârya, que significa “lloc del pobletà”. El núcleo urbano, situado a 85 m de altitud, ocupa 0,8 ha de superficie urbana, y está integrado por una veintena de casas, que conforman una de las imágenes más idílicas de Mallorca.

Este pequeño lugar apareció alrededor de las casas prediales de can Simó y can Apoloni, las cuales tienen una torre de defensa cada una, y se colocaron juntas para su mútua protección contra las invasiones piratas. Destaca el oratorio, desde 1600, donde se venera a la Mare de Déu del Desemparats, a quien se honra el 15 de agosto. Se provee del agua de las fuentes de sa Casa Nova (Sóller) y de la de ses Mentides de Son Coll. Tradicionalmente, sus habitantes se han dedicado a la práctica de agricultura de secano en les marjades. El cultivo principal es el olivo, si bien en algunas posesiones como can Apoloni también se cultivan cítricos.






















En el s.XIV, en los lugares más estratégicos de la costa, los alcaldes, jueces y jurados levantaron atalayas y pusieron escoltas para vigilar y descubrir la presencia de naves enemigas, sobretodo de piratas. En 1487, consta que había dos personas encargadas del servicio de escoltas. A final del s.XVI, la Universitat mantuvo un pleito con la familia Bauçà, propietarios de la posesión de can Simó, por no querer pagar las tallas (impuestos) por una serie privilegios y franquicias que poseían desde 1256 que Jaume I le concedió al capitán Joan Bauçà.

A inicios del s.XV, le fueron cuestionados, y una sentencia de 1448 le confirmó la continuidad. En este periodo, tenía cinco torres de defensa, siendo las de can Apoloni, can Simó, Casa d´Amunt, Son Beltran y can Puigserver, de las cuales solo quedan tres. En 1933, se abrió el hotel Costa d´Or, situado en la posesión de can Apoloni.

En la actualidad, este pequeño lugar es muy visitado en verano. Siguiendo una antigua escalera de piedra que baja entre el pinar, llegamos a es Canyaret, una pequeña cala de guijarros de aguas transparentes donde hay una fuente de agua dulce. En la playa nudista mucha gente aprovecha las propiedades terapéuticas del barro para cubrirse el cuerpo. Se recomienda acceder a Llucalcari a pie, ya que las escasas plazas de aparcamiento están reservadas a los residentes.


Bibliografía

ENSENYAT ALCOVER, Josep F; VICENS PIZÀ, Carolina (2003): “Deià” en Guía dels Pobles de Mallorca. Ed. Hora Nova S.A., Inca, p. 31 – 33.
Fotografías

Virginia Leal © 2014

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domingo, 23 de febrero de 2014

La Granja de Esporlas


La Granja de Esporles es uno de los emblemas patrimoniales de Mallorca. Las casas son el producto de una evolución histórica que tiene como punto culminante el siglo XVIII, cuando Ramón Fortuny de Ruesta i Gual las reformó profundamente otorgándole el aspecto señorial e italianizado que las han hecho tan características.

Aunque fuera un lugar idealizado, casi idílico para muchos, la Granja ha funcionado históricamente como cualquier otra posesión, sólo que con un sustancial añadido: el agua. El primer asentamiento de las casas se debe a la abundancia de la fuente de la Granja, llamada en época medieval la Font de Déu (Fontis Dei). Pero la importancia de esto reside, además, en el hecho de que alimenta la fuente artesana llamada d’en Baster, desde donde nace la gran acequia que daba agua a Palma. Esto, no sólo supuso un incuestionable beneficio para los ciudadanos, propietarios y molineros, sino que también fue motivo de grandes discordias históricas entre sus propietarios, la vila d’Esporles y, en el siglo XX, con la comunidad de regantes de la acequia. Gracias a esta suficiencia, la Granja ha contado hasta con cuatro molinos hidráulicos, dos de los cuales fueron sarraïns (sarracenos), y con una producción hortícola de primer orden. Asimismo, por su ubicación entre montañas, ha sido una excelente posesión de olivo, con un potencial de producción de aceite tan elevado que durante el siglo XIX la tafona tuvo cuatro vigas que funcionaban a pleno rendimiento. Finalmente, las grandes masas de encinas fueron explotadas de manera intensa, tal y como demuestran la gran cantidad de ollas de cal y depósitos tradicionales.

Durante la época musulmana fue una importante alquería llamada Alpic. Posteriormente, estas tierras correspondieron al conde del Rosselló, Nuno Sanç que en 1233 la donó a la orden cisterciense para construir un monasterio. La carta definitiva de fundación se otorgó en el año 1239 y comprendía la vila d’Esporles, la alqueria Alpic y sus molinos, y el lugar llamado la Real. A mediados del siglo XIII, existían en Mallorca al menos tres granjas fundadas por los  monjes del Císter: la Granja de la parroquia de Felanitx, la Granja de Deià y la Granja de Esporles.

Los monjes del Císter ocuparon poco tiempo la alquería Alpic, ya que en 1266 fundaron el monasterio de la Real. En 1360 se documenta el primer contrato de arrendamiento de la finca y menciona que había esclavos, ganado, una capilla y dos molinos de agua, uno llamado Sobirà y otro de la Figuera. El sistema de explotación directa por parte de los monjes acabó en el año 1444. Poco después, en 1477, la possessió pasó a manos de Joan Vida, cuyos herederos la poseyeron hasta el siglo XX.

Arquitectura

Desde el punto de vista arquitectónico las casas de la Granja presentan una volumetría y una distribución compleja, fruto de las modificaciones y anexos incorporados con el paso del tiempo. La fachada principal se orienta a Tramuntana, delante de una espaciosa explanada dotada de altos plateros. Cuenta con tres plantas de alzado, con el portal forà (portal foráneo) de arco redondo dovelado. Corona el portal un escudo barroco con las armas de Ramon Fortuny de Ruesta i Gual (y Despuig y Safortesa), con el grabado de armas de la familia Vidal en el centro.

El paso de entrada está cubierto por un techo de vigas, sostenido en la parte interior por un gran arco rebajado con columnas adosadas donde puede verse sobre el capitel el escudo de la familia Fortuny. En la parte derecha se encuentra la capilla. Tiene portal adintelado, sobre la cual hay media corona de grandes dimensiones. En el fondo, sobre el altar, encontramos un retablo barroco con una pintura que representa la Sagrada Familia.

Desde el paso de entrada se accede a un segundo tramo dotado de dos grandes arcos rebajados. El capitel de la columna central muestra también el escudo de los Fortuny. A la izquierda se abre el portal que da a un pasillo escalonado que conduce al molino de sangre y a todas las dependencias de la planta baja del ala de levante.

La claustra es de planta cuadrangular, empedrada, en el centro de la cual hay un surtidor octogonal. Desde aquí se puede admirar la espectacular lonja de 9 arcos de medio punto, con columnas jónicas y balaustrada. Al fondo de la claustra encontramos un arco rebajado con bóveda de arista y la escalera que sube a la planta noble. Encima del ala de gregal, sobre la galería cerrada, se puede observar un reloj de sol que data del año 1716.

La fachada del sudeste es una de las más bellas de Mallorca. Se alza majestuosa sobre los jardines, el gran safareig y un tramo empedrado donde se separan los surcos formados por muchos decenios de paso de carruajes. El paramento se encuentra cubierto con una capa de tonalidad ocre, rota solamente por el marco blanco de las aperturas. Tiene cuatro plantas de alzado donde, en el medio del tercer piso, se enmarca la bella lonja flanqueada por los dos extremos del edificio.

En la planta baja se ubican diversas ventanas y algunos portales adintelados, mientras que en el primer piso hay 7 ventanas cubiertas por marquesinas. La planta baja del edificio acoge las dependencias relacionada con las actividades tradicionales de la casa: una salera, una cocina tradicional, almazara manual, antiguos establos cubiertos con bóveda de cañón (convertidos en salas de tortura y de Tribunal de la Inquisición) y finalmente la sala del molino de sangre.

En el primer piso se distribuyen las estancias destinadas a actividades económicas tradicionales, entre las cuales encontramos el celler, la hojalatería, la tintorería y los telares, la espartería, la carpintería y la sala de los alambiques. De todas ellas destaca la tafona, que ocupa una gran sala de planta rectangular. Se encuentra mecanizada y se accionaba a partir de la fuerza hidráulica. En el centro se encuentra la almazara, con tolva metálica, y en uno de los laterales, la prensa mecánica, fabricada en Alcoi. Al lado de la tafona, está la tienda de aceite.

En la planta noble se localizan un buen número de estancias que recrean las salas nobiliarias de los siglos XVIII y principio del XIX. Encontramos el “salón de té” (ornamentado con pinturas siguiendo la técnica de trompe l’oeil), la gran sala (con una interesante muestra de mobiliario y óleos), la sala de música, la sala de entrada (con una espectacular maqueta del interior de un teatro), una habitación mallorquina barroca (donde hay una cama con cubrecielo  entre otros elementos), una habitación con despacho, la lonja barroca, el despacho del médico, la botica, una sala de juegos, el comedor de los señores, la cocina de los señores (con una completa colección de objetos tradicionales propios de esta estancia), el horno y el rebost (despensa). Finalmente, de esta planta destaca una interesante cámara dotada de tres estancias paralelas que bien podría tratarse de una antigua tienda del molino hidráulico.

Desde la planta noble se puede acceder al jardín posterior de las casas, llamado el “jardín rocoso”. En el centro se ubica un surtidor ornamentado y detrás el lagar de uno delos molinos de la casa, hoy convertido en un salto de agua. Encima se alza la estatua de una musa. El interior del antiguo obrador contiene dos arcos apuntados, muy primitivos. Hacia la izquierda encontramos la lavandería y la tintorería, el palomar y un bancal con una pérgola dotada de columnas de marés muy antiguas, posiblemente procedente de la estructura primitiva de las casas. Desde aquí se puede acceder a otro molino hidráulico. Por el lado oeste se encuentra la cochera, la sala de herramientas, el granero, el molino de los alfareros, otra lavandería y la hiladora.

Finalmente, el jardín botánico, situado bajo las casas, es uno de los más espectaculares de la isla. Cuenta con un gran estanque dotado de un impresionante surtidor. Delante encontramos un gran conjunto de especies vegetales, entre las que destaca un tejo gigante, cañas de bambú, olmos, bojes y chopos, y otros ejemplares. El conjunto está ornamentado con una bella pérgola escalonada que otorga al espacio un delicioso aire romántico.

Bibliografía

VIVOT, Tomàs (2006): “Les possessions de Mallorca. Volum  1”. Ed. El Gall Editor, Pollença, p. 122 - 123, 125 -126, 129 – 132 y 134.

Fotografías

Virginia Leal © 2014

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