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domingo, 7 de septiembre de 2014

El Cabo de Formentor y su faro


La península de Formentor cierra la bahía por la izquierda y está constituida por las últimas estribaciones de la Serra de Tramuntana. Formentor ofrece muchas calas y rincones de gran belleza. Justo detrás del Puerto de Pollença  aparece la punta de l´Avançada desde donde hasta el cabo Formentor encontramos las calas de el Caló, cala Pi, cala en Feliu, cala Murta y cala en Gossalba y, al otro lado del cabo de Formentor encontramos cala Figuera, cala la Nao, cala Bóquer y cala Sant Vicenç.

Referencia histórica

Algunos historiadores sitúan los orígenes de Formentor en la época romana, parece que el  nombre deriva de Frumentum.

Después de la conquista la alquería pasó a Bernat Spaniol y a Bernat de Guadellis. Entres 1239 y 1644 la finca fue propiedad de diversos titulares. En el año 1644 la adquirió Margarita Reig y su esposo Joan Ferrer, que murieron sin descendencia. Después de muchos años de pleito, los tribunales otorgaron la propiedad a Miquel Costa i Nadal, la familia del cual la mantuvo hasta 1928, en que fue comprada por Adan Diehl.

La Península de Formentor

Para llegar a Formentor se debe seguir la carretera PM-221, verdadera obra maestra del ingeniero Parietti. La carretera sale del Puerto por la parte de Can Singala, pasa por delante de la base de hidroaviones y por el campo de fútbol.

Podemos visitar la península de Formentor tanto en barca como en coche pero, si elegimos esta segunda opción, antes de llegar al faro tenemos dos paradas obligadas:

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  • El mirador de la Creueta: es un pequeño aparcamiento de la llamada “vuelta de la Creueta”, donde hay una roca-monumento de 1968 en memoria del ingeniero Parietti. Desde este mirador, construido el año 1961 sobre los acantilados a 232 metros del nivel del mar, la vista es impresionante. A poniente, se ve la Punta de la Troneta (362 m) con cala Bóquer y al noroeste, en primer plano, la escarpada punta de la Nau y, detrás, el Pal (423 m) con el Colomer (102 m).
  • La atalaya del Albercuix: según el historiador Segura Salado, la fecha construcción seguramente fuera alrededor de 1595. Lo único que se sabe es que ya en 1957 existía. Se trata de una estructura cilíndrica cuya entrada se hace por un portal adintelado al cual se sube por una escalera de hierro. Durante la Guerra Civil y la Guerra Mundial ésta todavía era útil para instalar un observatorio conectado con la ciudad de Palma por una línea telefónica.
También se organizó un campo de concentración para los prisioneros de guerra. Ellos fueron los que hicieron la carretera y las instalaciones militares que hay. En 1972 su propietario, Francesc Capllonch Miteau tuvo que pleitear para evitar que se derribara. En 1983 el Consejo de Ministros aprobó la expropiación para instalar una radio-farola, pero el Ayuntamiento de Pollença puso un interdicto para evitar la destrucción de la Atalaya y el Estado buscó un nuevo emplazamiento.

El Faro del Cabo Formentor

Se localiza sobre un cabo que acaba en forma de peñasco y se eleva a 200m, en un paraje que resulta completamente espectacular. Este fue sin duda alguna el que supuso mayor esfuerzo y sacrificio de construir respecto a todos  los faros de las Baleares.

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Para acceder al faro partiremos del Puerto de Pollença en dirección al cabo de Formentor. Será necesario atravesar el Puerto y avanzar por la carretera PM-221 unos 20 km.

 Antes de la construcción del faro  no existía ningún tipo de comunicación con el cabo de Formentor. Por ello, en 1857 el proyecto se inició con la construcción de un camino que partía desde cala Murta, un recorrido lleno de curvas y de piedras, que atravesaba 17 km intentando adaptarse a la complicada topografía de la montaña.

Para poder transportar el material de construcción y los trabajadores las embarcaciones se desplazaban desde la bahía de Alcúdia hasta cala Murta, desde donde se subía por el nuevo acceso. Las obras fueron iniciadas y, tras algunos meses, llegó a los oídos del Obispado de Mallorca que los obreros del faro trabajaban sin descansar ni siquiera los domingos. Entonces, el rector de Pollença decidió intervenir y obligó al ingeniero jefe a instalar en Formentor un altar para la celebración de la misa en los días festivos.

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Mientras, Emili Pou inspeccionaba el camino en obras y redactaba el proyecto del edificio que se construiría en el cabo. El diseño del faro era una copia exacta del de Cabrera, ya que la distribución del espacio interior tenía que ser muy amplia y apta para un mínimo de tres familias incomunicadas durante largas temporadas. Emili Pou ya preveía los problemas de suministro de víveres, muy irregular debido a los frecuentes temporales de tramontana.

Doscientos hombres trabajaron en la construcción de este faro. Las obras se iniciaron el 20 de noviembre de 1860 y fueron concluidas en el mes de abril de 1863. Casi tres años para llevar a cabo una construcción ciclópea, llena de desventuras y éxitos.

Unos de los problemas más graves que afectó el ritmo de las obras fue la extracción de la piedra: ésta se encontraba en una distancia de 35 km ya que procedía de la cantera del municipio de Sa Pobla. Los pesadísimos bloquees eran transportados por mar hasta el peñasco de Les Moles, donde se descargaban en los escasos días en que el mar estaba tranquilo.

Desde el improvisado embarcadero de Les Moles, los materiales de construcción, compuestos por sillares de piedra, arena y cal, se subían gracias a unas poleas especiales accionadas por la fuerza de cuarenta hombres. Cuando ya se encontraban en la cima, eran arrastrados sobre unos carriles hasta una zona cercana a la edificación. Finalmente fue inaugurado el 29 de abril de 1863, con maquinaria de segundo orden. Su luz se situaba a 210 m sobre el nivel del mar, lo que le convirtió en el faro más alto de la Baleares. Su alcance máximo era de 19 millas.  
El edificio consta de una planta cuadrada y sus vértices están dirigidos a cada uno de los cuatro puntos cardinales. La torre tiene 20 m de altura y su cúpula ha sido reparada en diversas ocasiones a causa de la acción de los rayos en días de tempestad.

La vida de los fareros era realmente dura. Nadie se quería encargar del suministro de víveres ya que el recorrido por un camino pedregoso era largo – unos 30 km desde Pollença. Las provisiones llegaban en un barco a remos y vela que sólo podía atracar en el peñasco de Les Moles en los escasos días de buen tiempo para desembarcar con facilidad. Además, después de descargar había que subir los 272 escalones esculpidos en la roca que ascendían 300 metros por un camino muy inclinado. Todas las semanas se transportaban de este modo 17 kg de petróleo y víveres. Esta operación debería ser rápida ya que fácilmente cambiaba el viento a levante o sudeste, con lo cual el regreso se hacía peligroso y con grandes posibilidades de naufragio.

Si no se podía efectuar el viaje en barco, se tenía que hacer por tierra. Partían desde Cala en Gossalba y tenían que caminar a pie durante una hora y media por un terreno de carrizo sin senda y entre peñascos. No pocas veces los fareros tuvieron que bajar ellos mismos hasta Pollença porque ya no tenían provisiones. Esta situación duró 88 años. Finalmente, el 2 de diciembre de 1951 fue inaugurada la carretera del Pi de la Posada que unía el faro y Pollença por un camino de sólo 27 km.


Bibliografía

CONTRERAS, Fernando; (2001): “Llibre dels Fars”. Ed. Rey Sol S.A., Palma, p. 77 – 78.

CERDÀ MARTIN, M.; VILANOVA SUAU, B. (1998): “Pollença: guía de passeig”. Ed. El Gall Editor, Pollença, p. 173 – 174, 175 – 178.

Fotografías

Virginia Leal © 2014

Video


miércoles, 30 de julio de 2014

Llucalcari y Cala de Es Canyeret (Deià)


Llucalcari es un pequeño lugar costero, situado a unos 3 km de Deià en dirección Sóller, en la vertiente noroeste de la Serra de Tramuntana. Es conocido también con el nombre des Carrer. Tiene una extensión de 1,82 ha, y está situado sobre un terreno montañoso. Tiene un litoral escarpado y poco articulado del cual destacan lugares como es Colomer, es Tres Còdols y la cova del Vells Marins.

Respecto a la etimología del nombre de Llucalcari podría tratarse de un término compuesto: por un lado, podría provenir del mozárabe arabizado lluc, derivado de lucus, y de un plural del árabe qârya, que significa “lloc del pobletà”. El núcleo urbano, situado a 85 m de altitud, ocupa 0,8 ha de superficie urbana, y está integrado por una veintena de casas, que conforman una de las imágenes más idílicas de Mallorca.

Este pequeño lugar apareció alrededor de las casas prediales de can Simó y can Apoloni, las cuales tienen una torre de defensa cada una, y se colocaron juntas para su mútua protección contra las invasiones piratas. Destaca el oratorio, desde 1600, donde se venera a la Mare de Déu del Desemparats, a quien se honra el 15 de agosto. Se provee del agua de las fuentes de sa Casa Nova (Sóller) y de la de ses Mentides de Son Coll. Tradicionalmente, sus habitantes se han dedicado a la práctica de agricultura de secano en les marjades. El cultivo principal es el olivo, si bien en algunas posesiones como can Apoloni también se cultivan cítricos.






















En el s.XIV, en los lugares más estratégicos de la costa, los alcaldes, jueces y jurados levantaron atalayas y pusieron escoltas para vigilar y descubrir la presencia de naves enemigas, sobretodo de piratas. En 1487, consta que había dos personas encargadas del servicio de escoltas. A final del s.XVI, la Universitat mantuvo un pleito con la familia Bauçà, propietarios de la posesión de can Simó, por no querer pagar las tallas (impuestos) por una serie privilegios y franquicias que poseían desde 1256 que Jaume I le concedió al capitán Joan Bauçà.

A inicios del s.XV, le fueron cuestionados, y una sentencia de 1448 le confirmó la continuidad. En este periodo, tenía cinco torres de defensa, siendo las de can Apoloni, can Simó, Casa d´Amunt, Son Beltran y can Puigserver, de las cuales solo quedan tres. En 1933, se abrió el hotel Costa d´Or, situado en la posesión de can Apoloni.

En la actualidad, este pequeño lugar es muy visitado en verano. Siguiendo una antigua escalera de piedra que baja entre el pinar, llegamos a es Canyaret, una pequeña cala de guijarros de aguas transparentes donde hay una fuente de agua dulce. En la playa nudista mucha gente aprovecha las propiedades terapéuticas del barro para cubrirse el cuerpo. Se recomienda acceder a Llucalcari a pie, ya que las escasas plazas de aparcamiento están reservadas a los residentes.


Bibliografía

ENSENYAT ALCOVER, Josep F; VICENS PIZÀ, Carolina (2003): “Deià” en Guía dels Pobles de Mallorca. Ed. Hora Nova S.A., Inca, p. 31 – 33.
Fotografías

Virginia Leal © 2014

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